Lugares de interés

Visitas guiadas (pdf)

 

 

 
 
 

 

 
Antiguas escuelas y Casa de la Villa. Hoy el edificio rehabilitado es sede de diferentes dependencias del Ayuntamiento: biblioteca, hogar de ancianos, consultorio ...
 
 
Se trata de un portal gótico que se abrió cuando se pretendían mejorar los accesos a la población, en un momento en el que el sentido defensivo tenía cada vez menos importancia.

Arc del Ponos

Arc del Ponos
 
 
 
El Camino Natural de Prades circunvala el término de Prades, dando a conocer los numerosos atractivos de la zona, como las ermitas, algunas fuentes, pozos de hielo, miradores ... a la vez que nos permite disfrutar de la rica biodiversidad y la variedad de ambientes forestales: castaños, encinas, robles "rebollo" ...

Camí Natural

 
 
En la mayor parte del camino está limitado el acceso motorizado, excepto para los vecinos propietarios de parcelas agrícolas y forestales, por lo tanto está pensado para uso preferente de personas a pie, en bicicleta o a caballo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Església de Sta. Maria
 
El primer documento conservado que habla de la iglesia de Prades, dedicada a Santa María la Mayor, es una credencial del papa Celestino III del año 1194. El edificio de la iglesia es una construcción ecléctica, de transición del románico al gótico y con una fachada principal con elementos renacentistas.
 
Se trata de un edificio de planta rectangular que se compone de una gran nave central. Con bóveda de cañón y un ábside seisavado y reforzado con contrafuertes. Entre las capillas laterales, hay una dedicada a Santa Florentina, patrona de la villa.
 
La actual puerta lateral, llamada "puerta falsa", es uno de los restos más interesantes que se conservan de la villa románica y era la entrada principal de la iglesia, cuando la actual capilla del Santísimo era todavía el altar mayor. En el momento en que la ciudad crece y el miedo de nuevos ataques es cada vez menor, se traslada la orientación (de NS a EW) y la iglesia se amplía saliendo de la muralla y aprovechando los sillares. La iglesia fue muy dañada durante la Guerra Civil. Actualmente, se encuentra en proceso de restauración.
 
 
 
 
 
 
 
 
La casi totalidad del término de Prades se ve afectado por el PEIN (Plan de Espacios de Interés Natural) y la Red Natura 2000 de las Montañas de Prades y también encontramos parte de la Reserva Natural Parcial del Barranco del Titllar y Tossal de la Baltasana.
 
Muy próximos, aunque en otros términos municipales, encontramos el Parque Natural del Montsant, el PNIN del Valle del Monasterio de Poblet que limita al norte con els Plans del Pagès y la Serra del Bosc, y la Reserva Natural Parcial del Altiplano de los Motllats al sureste.
 
En la villa confluyen dos senderos GR (Gran Recorrido), el GR 171 proveniente de Montblanc por la Mola d'Estat y el GR 65-5 variante del Camino de Santiago, que viene del Albiol por los Motllats, los dos salen del pueblo con un mismo trazado por los Segalassos, al oeste.

 

Font d'en Grau

Su agua siempre ha sido muy apreciada, tanto que se le atribuyen propiedades medicinales.

Font d'en Grau

Font d'en Grau

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ermita de la Virgen de la  Abellera

 

Acceso: antes de llegar al cruce para entrar en la población (si se viene desde La Febró), a mano derecha hay un cartel indicativo que avisa de la situación de la ermita, que se encuentra a unos 2 km del núcleo. También se puede ir a pie por el camino viejo que pasa por las ermitas de Sant Antoni y Sant Roc. Desde Prades se debe tomar la carretera T-704 en dirección a La Febró o Alcover y buscar ese rótulo y entonces queda en el lado izquierdo, a muy poca distancia de la villa rojiza.
 
La ermita de la Abellera posiblemente data de 1570, aunque se han hecho muchas reformas posteriores. Tiene una disposición bastante extraña, ya que se asienta en una cueva que había servido de cobijo. La cueva forma parte de un acantilado que alcanza los 1.020 metros de altura. Esta situación hace que la vista que se divisa desde el lugar sea extraordinaria con el valle del río Brugent, los pueblos de Capafonts y Farena al fondo, el municipio de Mont-ral en lo alto de la colina y, en último término, la llanura del Alt Camp y la sierra del Montmell. Grandes bosques se extienden por todo el paisaje, así como antiguos cultivos de castaños, hoy abandonados.

Ermita de l'Abellera

Se dice que la imagen de la Virgen de la Abellera la encontró un pastor en una encina a la que iba a buscar miel. El pastor, según la leyenda, se llevó la imagen dos veces a casa y cada vez la virgen retornaba a su lugar de descubrimiento. También se habla de que existió una ermita anterior a la actual en donde se habría retirado la reina Margarita de Prades. En la ermita vivió, hacia el 1484, fray Bernardo Boil, primer vicario apostólico de las Indias que acompañó Cristóbal Colón en su segundo viaje a América.
 
La fachada del templete es bastante humilde: un portal adintelado, dos ventanas por lado y el campanario de doble espadaña son los elementos más destacados, realzados en unos muros acabados en piedra rojiza de la zona. El edificio no existía en 1484; en 1570 se podría haber construido y el campanario se levantó posiblemente el 1578. Quizás correspondía a la primera ermita: su sucesora adquiriría la apariencia actual a partir de numerosas remodelaciones añadidas a través de los siglos.
 
 
Ermita de l'Abellera
 
Dispone de una sola nave de trece metros de largo por seis de ancho con unos camarines. Por su parte, la virgen fecha de 1940 y es una copia fiel de su antecesora. El 12 de agosto de 1956 la imagen fue coronada por el arzobispo de Tarragona. La corona es del orfebre Jaume Mercadé Queralt y consta de cincuenta abejas de plata con su reina y también incluye el escudo de Prades. Esto se debe a que en el interior había unas colmenas de abejas con sus correspondientes panales de miel. Por este motivo, la imagen es la actual patrona de los apicultores catalanes.
 
El lunes de Pascua de Resurrección y el 8 de septiembre, día de las Vírgenes Halladas, acuden muchos devotos y visitantes. Años atrás los vecinos de Prades solían ir en procesión el domingo después de Navidad.
 
 

 Crucero y Portal

 

No hay espacio más adecuado para iniciar nuestro recorrido que esta creu de terme que desde el siglo XIII ha dado la bienvenida a los visitantes que llegaban a nuestra población. Como esta, se han conservado dos más que actualmente están repartidas por el entramado del urbanismo más moderno, trasladadas de su emplazamiento original, pues se encontraban situadas a poca distancia de los portales, el punto de llegada y acceso a Prades desde los diversos caminos que conducían a la población.
 
Antes de entrar en la zona amurallada, pero es aconsejable disfrutar unos momentos de una de las vistas más características y atractivas de la ciudad: los restos de unas murallas que, con el paso del tiempo, se han ido fundiendo con las casas y el portal más impresionante del pueblo. Cruzando la arcada de grandes dovelas bien escuadradas, y sin perder de vista el notable matacán que se añadió encima, accederemos al casco antiguo por la entrada principal, un espacio declarado conjunto histórico.

 

 

La Plaza Mayor y la fuente renacentista

 

Plaça Nevada

La plaza, la iglesia, el castillo y las murallas son los principales elementos que determinaron, desde la época medieval, la configuración y organización interna de la villa.
 
Una vez bajo dominio cristiano (a mediados del siglo XII), Prades se convierte en un ejemplo claro de ciudad-mercado, un cruce donde confluían varias rutas comerciales. La estructura de la plaza, de gran belleza, amplia y porticada, denota la importancia que llegó a adquirir como centro mercantil a partir del momento en que los condes-reyes del Casal de Barcelona le concedieron los derechos de celebración de un mercado semanal (documentado desde el año 1200) y de varias ferias de ganado al año, entre las que destacó la de San Bartolomé (24 de agosto), de gran renombre en toda la Cataluña Nueva.
 
Durante siglos, al margen de la agricultura, la economía de Prades se centró en la explotación del bosque (un privilegio adquirido a partir de la carta de población otorgada por Ramón Berenguer IV en mayo de 1159), la ganadería y una relevante industria productora de paños. La ciudad adquirió un sistema de pesos y medida propio (mesuram de Pratis) y el derecho de batir moneda.
 
Cuando la edad media dejó paso a la época moderna, la plaza ganó un nuevo elemento que, probablemente hasta nuestros días, ha sido el más característico, hasta convertirse en el símbolo de la población; evidentemente, hablamos de la fuente, la más característica del Renacimiento catalán. Como tantas otras construcciones del municipio es de piedra roja, conocida popularmente como "piedra afiladora". Su morfología recuerda el globo terráqueo y tiene cuatro surtidores de bronce que indican los puntos cardinales.
Font
 
 
 

Peral silvestre del Sisteré (Pyrus Spinosa)

Perelloner del Cisterer

 
Es uno de los dos árboles catalogados como monumental de las Montañas de Prades, que por su tamaño, edad y aspecto es reconocido por su valor simbólico y forma parte del patrimonio natural, cultural e histórico de Cataluña.
 
Es una reminiscencia de árbol de deslinde de cultivo, es poco habitual encontrar un árbol frutal, de estas dimensiones, ya que se suelen podar y formar para que sean lo más productivos posible. Presenta un tronco corto, con un perímetro superior a 3,17 m que se bifurca en dos cumbres que conforman una copa de aspecto compacto de color verde claro, y que en primavera se llena de hermosas flores blancas y que se eleva hasta 12 m.
 
Se encuentra en la parte del Cap del Plan, al sur del término, cerca de la carretera de Prades al Aleixar T-704, y junto al Camino Natural de Prades.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Plaza de la Pau

 

También llamada plaza del huevo o plaza de los Ajos.

 

Plaça de la Pau

Plaça de la Pau

 

 

Plaza de Mossén Josep Benet

Plaça Mossen Benet

 

El padre Benet fue rector de Prades desde 1966 hasta su muerte, en 1985. Se le recuerda como un cura cercano a la gente y dio a su condición de rector de Prades un carácter progresista y catalanista. Destinó un espacio de los bajos de la abadía para recreo de los jóvenes. Muy amante de la música formó una coral infantil, reavivó el canto coral en el pueblo y dirigía las tonadillas. Promovió la Escala en Hi-Fi que tuvo mucho éxito durante varias ediciones. Fue el primer cura del pueblo que no llevaba sotana.

 

 

 

 

 

 

Planet del Pont

Planet del Pont

 

Nos encontramos ante otro interesante acceso a Prades, en este caso el del camino que llegaba a la población desde el norte y que la conectaba con la Conca de Barberà. Destaca de una forma especial el último edificio que vemos desde el puente en el extremo derecho. Se trata de la casa más antigua de la villa, una construcción fechada alrededor del siglo XIII que ha aprovechado los sillares de las murallas como cimientos y paredes exteriores.

 

 

 

 

 

 

Pozos de hielo

 

Aunque las noticias más tempranas escritas sobre la actividad mercantil con la nieve que han llegado a nuestros días son del s. XVII, esta ya era una actividad complementaria para ganarse la vida en el siglo XVI. Pedro Gil en su Geografía de Cataluña (1600), escribe que "De la que nieve (los montes Pyrineos) y de la que cae en la montaña del Montseny, y en las montañas de Prades (...) utilizan los regalados de Cataluña en los veranos y días caniculares para refrescar agua y el vino, y beber no sólo fresco pero frío: y algún con no poco daño de su propia salud y vida "
 
El hielo era utilizado básicamente para refrescar bebidas y frutas en época de calor como artículo de refinamiento y lujo. También se destinaba a la conservación de alimentos, y en prescripciones terapéuticas, como analgésico, antiinflamatorio, para cortar hemorragias,...
 
La industria de la nieve, como es lógico, se establecía en lugares donde las condiciones climáticas invernales eran más duras, con nevadas abundantes y con temperaturas muy frías, y por tanto en las Montañas de Prades había numerosos pozos de hielo o neveras que se utilizaban para almacenar nieve o hielo, que se vendía cuando subía la temperatura.
 
Los pozos de hielo son construcciones sencillas, realizadas por manos expertas en la construcción con piedra seca y la estructuración de los arcos de sostenimiento de la cúpula, de dimensiones considerables en algunos casos.
 
Por su ubicación, se buscaba un lugar frío, que disponga de nieve abundante muy cercana, o cerca de un río o fuente que suministre agua para producir hielo suficiente.
 
En el término de Prades hay contabilizadas cinco neveras situadas entre los 950 y los 1130 m de altitud. Entre estas cinco, tres están situadas en los Plans (uno de los parajes más fríos de la comarca, y los más afectados por la nieve), son fáciles de localizar, ya que están cerca del Camino Natural de Prades y del GR 171. Son la de La Roca del Gríngol o del Mas d'en Pagès, parece que era un pozo rectangular, se aprecian dos inicios de arco que sostenían el techo, la parte más ancha es de unos 9 m. La otra es la nevera del Dineral, al este de los Plans a poca distancia del camino de Prades a Rojals, es de forma circular de unos 10 o 12 m de diámetro, donde todavía se aprecian restos de las paredes y de los sillares que lo conforman. Pozo del Celestino o del Sabuco, el hoyo que está muy lleno de vegetación, podía haber tenido un diámetro de 8 o 10 m, y no se ve ninguna piedra, se encuentra a más de 250 m. del pozo del dineral. (Información extraída del libro El tráfico con el frío en el Camp de Tarragona (s. XVI-XIX) de Ramon Amigó).
 
 

Restos de muralla

Muralla

 
La villa de Prades es un muy buen ejemplo de organización urbanística típica del periodo medieval, con calles estrechas y serpenteantes, protegida por una muralla que determina su forma triangular.
 
Del conjunto fortificado quedan varios fragmentos de interés y todavía es posible seguir prácticamente todo su perímetro. Sin embargo, la construcción sufrió importantes desperfectos a lo largo de la historia, sobre todo cuando en agosto de 1651 el gobernador de Tarragona atacó la villa y, una vez ocupada, ordenó el derribo; cuando en 1718 la audiencia de Barcelona obligó que, para evitar la defensa del municipio, se ensancharan varios centímetros las puertas; o durante el incendio que se vivió en el transcurso de una ocupación en el contexto de las guerras carlistas.
 
 

Restos de castillo y la iglesia castral de Sant Miquel

 

Castell

 

El castillo, del que por desgracia nos queda muy poco, estaba situado en el extremo noroeste de la población. Su mal estado de conservación hace que sea muy difícil su correcta interpretación. Fue la sede de los condes de Prades hasta que la cancillería se trasladó al castillo de Falset. El elemento del conjunto castral mejor conservado ha sido la iglesia de San Miguel del castillo. Actualmente, son pocos los vestigios visibles que quedan de esta antigua iglesia, sólo el ábside con la vuelta en ruinas, un tramo de la nave y una antigua capilla lateral en el extremo levante del muro norte. Debió tratarse de una construcción relativamente grande y sólida por lo que se observa de las características constructivas de los muros, de sillares bien trabajados, muy regulares y de una gran anchura. Esta capilla debió ser construida junto con el castillo en una fecha por ahora indeterminada, probablemente en la segunda mitad del siglo XII. El castillo ya se encontraba en mal estado de conservación en 1554 y dos siglos más tarde se empezaron a vender varias partes. Incluso la iglesia, una vez desafectada, fue repartida entre ciertos propietarios que construyeron corrales y viviendas.

 

Castell

 

Hoy en día, la parte de levante de la iglesia, que no se encuentra afectada por ninguna vivienda, y para protegerla de la total desaparición, se ha convertido en propiedad municipal y se encuentra en restauración.

 

 

Tossal de la Baltasana

 

También conocida localmente como la Torre, es un vértice geodésico de primer orden, que con sus 1.201 metros es la cima culminante de las Montañas de Prades y del trozo de Cordillera Prelitoral comprendido entre los ríos Llobregat (Montserrat) y Ebro.
 
Desde la cima se disfruta de un dilatado panorama, que llega del Pirineo al Mediterráneo, y de las montañas barcelonesas hasta los Puertos, Maestrazgo y tierras aragonesas. Es un lugar habitual de excursiones de amantes de la naturaleza, y de paso de numerosas rutas.